Tuve la oportunidad de participar con Andrés Jacque arquitectos dentro de este proyecto por el encargo de una instalación artística para la Bienal de Venecia 2010. La idea fue realizar una investigación para obtener datos y porcentajes sobre actividades de uso cotidiano en la vida de un ciudadano común y convertir estos valores en un diagrama que represente el gasto de petróleo en los insumos de nuestra cotidiana.

El resultado fue un diagrama tridimensional dentro del cual flotan objetos que representan dichos porcentajes: sombreros, plumas, animales, frutas, etc.

Tomamos como ejemplo una vivienda de jóvenes en la calle Pez de Madrid para analizar todas las representaciones de los paisajes necesarios para mantener los suministros que hacen posible el funcionamiento de una vivienda compartida: el espacio donde pastan las vacas, las áreas de la selva amazónica que está siendo deforestada para la extracción de plantas que son utilizadas para la producción de cosméticos, las playas visitadas en las vacaciones, la cantidad de basura y agua que se utiliza y produce en una casa y todos los paisajes que estas actividades destruyen, ocupan o modifican.

El proyecto se desarrolló como una declaración a modo de crítica que evidencia el aporte que cada ser humano tiene en la contaminación del medio ambiente con el consumo inconsciente de petróleo en nuestras actividades diarias y como sin darnos cuenta apoyamos al uso de energías no renovables.

El resultado fue un diagrama tridimensional dentro del cual flotan objetos que representan dichos porcentajes: sombreros, plumas, animales, frutas, etc.